sábado, 27 de octubre de 2012

A deshora de la vida





A deshora de la vida,
en la brújula que mis manos desorientan,
hoy... deambulo en el laberinto
que ayer fué ribera de arroyo claro.

La maleza desdibujó la senda
cuando la riada anhegó todo a su paso.
Apenas si ahora fluye el agua,
se atrinchera en mudas charcas.

Esquinas como silencios
se amparan en un automatismo
desde aquellos cotidianos rostros
que sonreían infantilmente.

¿En qué momento fué sentenciado
al abandono el vergel que cuidábamos ?
Las huellas se van borrando
en un barrizal de largo invierno.

Yo lo visito de tarde en tarde.
Y en el banco de piedra bordado en musgo
dejo un humilde racimo
de hierbabuena, romero y lavanda .

10.2012 

    Virginia F.A. 
         

domingo, 7 de octubre de 2012

Coda...



Un calidoscopio de rotos espejos
me devuelve fielmente mi imágen.

Soy la silueta que el viento traza
en las dunas de un interminable desierto.

Soy como débil lluvia que se evapora
en el yermo prado tras la sequía .

Soy ese indeciso eco que aguarda
la batuta de los dioses en los riscos .

***
Cuando llame a tu puerta y veas
mi presencia con el tatuaje de los surcos del tiempo...

Quizas no me reconozcas .
Entonces,
no pronunciaré ninguna palabra
y seguire caminando hacia el sur...

10.2012

Virginia F.A.

VIDRIERAS EN EL ALMA




Verde-azul en el atrio que se ausenta
tras de su espejismo como una letanía,
donde su rumor empapa en incienso
la soledad tallada en el negro mármol.


La pincelada de un boceto evanescente
irisa la leve señal de la luz que tamizada
finge siluetas que desde lápidas emergen,
sitiadas en el ansia de su vuelo al abismo.


Las manos tiemblan y se enlazan
sin que la voluntad adiestre una oración.
Sesgó su cruzada, arrojó el estandarte
en la impaciente alquimia de un deseo.


Amor que se destierra de sí mismo
 perpetúando su desgarro en la renuncia,
y abraza quimeras de aguijones
despertándose la vida en indómito torrente.


¿Acaso fué el sueño de una locura
aquello que desgarró sus entrañas ?
Un candente hierro cauterizó sus ojos
cuando el ocaso doraba los espinos.


Ya no dubita ... fluye en aleteo incansable.
Bebe de una extinta fuente ancestrales lágrimas
hasta encender su garganta en un alarido,
embriagado en su primitiva plenitud.


Se asombra el candil que su pecho refleja,
una poderosa insignia donde perdura
con una mano a la muerte y otra a la vida,
en una danza solemne que voltea sin cesar.

Cuando el grisáceo lienzo de piedra se apaga
y un liviano meandro de oro dibuja sus ondas,
nuevamente se cierra en su cuenco invernal
hasta que el sol retorne en su equinocio.

La luna platea informe las esquinas
donde la historia derramó mudas sombras.
Un renglón, apenas perceptible, ensambla
su críptico signo, solo un fugaz instante...

Unos dedos solitarios , acarician esos contornos
antes de caer extremecidos en un ruego.
Y las muescas del tiempo describen destinos
en un laberinto donde el azar lanza sus dados .

10.2012

   Virginia  F.A.

martes, 2 de octubre de 2012

A CONTRA LUZ



Déjame tristeza que hoy me acurruque
en el musgo de la piedra,
con el rocío de la madrugada
bajo la bóveda de su luz.

Mi nombre está grabado en la roca
donde mi sangre ayer se derramó,
salina como inagotable llanto
y endulzada por la miel de su esencia.

Deja que me marchite en aquel adiós
que se apresuraba en el silencio,
con las manos alzadas al abrazo
de la sumisa despedida.

Tibiamente secuestro mi propia visión
en una ceguera de flases
que a mi alrededor levitan
como luciérnagas en la noche.

Madre muerte... coge mi mano,
mírame con tu color de nieve,
tú que al nacer me acompañaste
hacia el arduo temblor de la vida.

Tú que fuiste la cuna meciéndose
en tu velada templanza,
nodriza que ahuyentaba
con su canto el agitado sueño.

Las dos hicimos un pacto
rubricado al filo de un pergamino;
y caminamos juntas aún sin vernos
por la calzada de los días.

Sinuosa un tiempo fuiste por delante,
paciente en otro me seguías;
me ausentaba de tu aliento
creyendo que sólo era la brisa...

Cuando febril te reclamaba,
te dispersabas en el viento
si me apresuraba a refugiarme
en el sudario de tu manto.

Te incinas a mi lado majestuosa
ofreciéndome la copa de un nuevo tiempo
llena de nuevo hasta su borde
con el agua cristalina del manantial.

Me incitas a humedecer mis labios
y luego de mis manos la apartas...
Mi alma siente que debe apurarla
lentamente
nada más que una gota cada día.


10.2012

Virginia F.A.


sábado, 8 de septiembre de 2012

BRINDIS BAJO EL CIPRÉS

Z. Bekinski






La noche acentuaba su desolación
crispando una fingida templanza
en el agrio rictus de su sonrisa.

Levantó por última vez su copa,
espeso licor de hiel azucarada
en un cóctel de llanto y de sangre.

Emboscado en las trincheras del delirio,
en una lenta agonía en la fría noche,
con la bandera sumergida en el barro.

Tatuaba su memoria una dulce agonía,
con arpones de candente victoria 
en la insana arrogancia de su contienda.

Hijo de la estirpe de un orgulloso nombre
engendrado para explorar vanidades.
...Un cuerpo mutilado en la infancia .

Pero bajo su piel, la vida aguijoneaba
con su tentadora subversión del placer
retador en su torpe ignorancia.

Arrancó el amor a dentelladas, sin pausa;
embozó su alma en la perversa sombra
ensamblada en una insaciable locura.

¿Sólo era un plagio de sí mismo?
La desnudez tambien tapiaba su esencia
marcada con el fuego de estériles normas.

Ni siquiera la náusea del crimen
aliviaba su recitativo de un perdón,
hueca y balbuceante palabra...

Mientras, en la atalaya del ceremonial, 
el verdugo, en su afable vestimenta
bendice ufano el fingido homenaje.

Y deportando el honor en sus malabarismos
de alcurnia y altivez, empuña el látigo,
excomulgando al que no se doblega.

Oculto en la maleza, el desertor aguarda
su momento con espartana lentitud,
afilando el odio de su mutilada herencia.

09.2012
Virginia F.A.


martes, 28 de agosto de 2012

Erial




...Su cuerpo, desnudo y tibio
todavía se ampara en el lecho,
entre anhelos que apenas rozan
el erizado murmullo de su piel.

Desgarra un alarido el delirio
mientras la sangre y el sudor,
empapan en una tribal ofrenda
la vieja manta del camastro.

Su sueño se yergue en la marisma
con un liviano velo mortecino,
acariciando en una danza libertaria
la ausencia del amor en su vientre.

Todavía el olor de la noche le perturba;
aquel aroma de tierra mojada
resbalando en su silueta
como brisa esclava del estío.

Golpea la pared con su frente
cuando el dolor de la vida
le atraviesa la garganta y le oprime
hasta ahogar el grito donde se inmola.

Clava las uñas en su seno
fingiendo puñales de placer ardiente,
y deshauciada de si misma 
apura el néctar de la renuncia.

La soledad corroe sombras 
en la antesala que la luna ilumina;
mientras el abrazo de la locura
atempera su deseo y lo adormece.

Mañana... la rutina volverá sumisa
a rellenar los pliegues de su memoria;
un soliloquio estéril en su mutismo,
una mortaja de ceniza en su cabello...

08.2012
     Virginia F.A.
t

martes, 21 de agosto de 2012

Finaliza el festejo...

Z. Beksinski








...Finaliza el festejo, la música se desvanece
en la necedad del licor de la huída.


Toca retirada en la conciencia.
Y ya no cabe en la estéril pradera
una vida que ofrecer a la muerte,
un amor que arrancar del subsuelo,
unas entrañas donde sofocar anhelos.


Brindemos con el quebrado vidrio
de aquella copa que al deseo invitaba;
vestigios de una pasión que sostiene
espadas donde el filo es un espejo
cuando la sangre brota de la herida
y el latido final recorre las venas.
Apenas un minuto, sin arrepentimiento,
sin tregua para despertar de la quimera.


...Ellos falsifican el lodazal
plantando rosas en la yerma umbría .


Rasga tus vestiduras, hermano,
arrójalas al cieno, mi fiel amigo;
yo tan sólo puedo contemplar,
con los ojos cerrados ,
el temblor del ocaso en lontananza.
Y la barca del aqueronte
intentando avanzar río arriba,
allá donde el volcán hoy dormita...
para lanzar la inocencia a sus entrañas.


Aquella inocencia que envejeció solitaria
en el corredor sin límites de un oscuro penal.


Una arrugada hoja en blanco
como única y definitiva confesión,
lienzo que abarca cuanto soñar pudo un hombre
en la anarquía de su domesticado filtro.


Los dioses tallan su contorno una y otra vez,
 egoicos autómatas de su destreza. 
Hasta que el mármol se quiebra
y como inerte barro cae al suelo
que lo acoge en su seno  con benevolencia.


El paraíso es nada más un tosco embalaje,
filial de la sombra que el olvido rubrica.


21.08.2012
    Virginia F.A.
 

lunes, 13 de agosto de 2012

MERCADER DE ESPERANZAS

El Bosco








Ofrece oropeles donde el expolio reina,
bufón que pregona su mágico elixir,
con palabras que hipnotizan el vacío,
con promesas que hechizan la miseria.

La necesidad sucumbe a su astucia
cubierta por un resplandor de bengalas;
flases que deslumbran e invitan
a un ciego donativo que alimenta quimeras.

Engañosas máscaras le rodean cortesanas;
la perversa piedad y el yugo que esconde,
la decadencia en su dádiva de sutiles rejas,
el sesgo traicionero de ilustres decretos...

Desde su oscuro escenario entrega
una gota de miel que el amargor engaña.
Dulce cebo donde el ansia sucumbe,
mientras la mano traicionera enlaza saludos.

La mentira es un bautismo en su cortejo,
teología ilusoria que seduce en su falacia
imitando en su discursos dones y virtudes 
que el doliente aplaude en su vasallaje. 

Vendedor de un azar de sueños que se cumplen
sortea su secreto y los cobayas acuden...
Ronronea con los ojos entornados,
ebrio en el placer de su mercancía.

Falsifica la victoria con sus reverencias
mientras el automatismo le entrega su fianza.
Las voces disonantes se dispersan solitarias
en el frenesí de un fanático murmullo.

La ruindad oprime con doradas cadenas,
la frustración alimenta una endémica locura.
La mirada en la sombra del otro, en el suelo,
olvida que sobre su cabeza brillan las estrellas .

08.2012
Virginia  F.A.

SARCOFAGO DE NIEBLA

Santiago Caruso












Bajo un atrezzo de trincheras entre arena,
en el dosel de su sangrante sueño,
una muesca de luz sobre su frente
sesga su palidez con insistencia.

Naufraga en su apuesta a la vida
abrazando una muerte que no acude.
Como un trofeo ofrece las violetas
que en su mano puso la renuncia.

Firmó su sentencia en brazos de un destino
que le ofreció un breve instante de amor,
veneno que hoy se ciñe a su cintura
como única fianza de aquella promesa.

Rasga su vientre con la espada del dolor
nutrida por una sensual venganza.
Una última sonrisa...y tras de ella una mueca,
carmín con sabor a hiel que le deleita.

El salvaje grito en el eco se extremece
enajenando su ritual de angosto llanto.
Inunda sus cabellos con atrayente perfume
que aguijonea la piel en su caricia.

El mensajero acude a rescatarle
segando la maleza que oculta el camino.
Pero la noche y la bruma le sosprenden
al filo del barranco, donde sucumbe.

Tan sólo los buitres otean los espacios,
ansiosos de aquella presa en su agonía.
En las aristas de las rocas se perfila
un reguero de sangre entre violetas .

La escolta del silencio avanza en el ocaso.
Centellea en el semblante de la penumbra.
Epitafio que perfila el drama en su horizonte ,
ilusionista de olvidos cuando la luna asoma.

Unos pasos vacilantes se detienen
entre alargadas sombras de los hayedos.
...Sobre el musgo, el blanco de una túníca ,
delicada mortaja que cubre un último latido.

08.2012
Virginia F.A.


domingo, 29 de julio de 2012

como una rosa...

...Como una rosa roja al alba
se abrió en su esplendor,
percibiendo con extrañeza
cuando la luz y el rocio
de la mañana le saludaban.

Tan solo pudo mirar absorta
su sombra sobre el muro
como si fuera un espejo;
contempló su negra silueta
y la negación que el viento acunaba.

Tan frágil su equivocado pudor
que no pudo dejar la huella
de su perfume en el aire.
Se inmoló en su prematura muerte
mientras el viento aventaba sus pétalos.

22.07.2012 
   Virginia F.A.

lunes, 23 de julio de 2012

ANGEL CAIDO

Dibujo de Miren Fernández      






Quiso volar como el águila,
poderosa en las alturas;
pero aquellas grandes alas
pesaban en su cuerpo.

El precio de su belleza fué su ruina,
un ocaso de anciana melancolía.
Finge volar, cerrando sus ojos,
buscando el viento en los riscos,
anhelando el otear de las llanuras.

Arrecia la tormenta, le espanta.
Un rayo enciende la maleza
con su cortejo de indómita llamarada. 
La abundante lluvia moja sus plumas
entre los rescoldos que aún humean.

Abandona el ímpetu que ya es renuncia,
maldice los sueños que le extraviaron
cuando victoriosa alcanzó la meta
pisando siempre sus huellas en círculo,
hasta llegar a una sima entre zarzas.

Rechaza la mano que sujeta su caída
y se aferra a un saliente en el sombrío muro.
Sus alas, como plomo le arrastran,
es vano el intento del vuelo...
y en una pequeña oquedad se acurruca.

Los lobos se acercan al escuchar su llanto
y asoman sus ojos brillantes en la noche.
Sus aullidos rompen el silencio
mientras la luna navega con su reflejo
cuando el cansancio rubrica aquel epílogo.


22.07.2012
Virginia F.A.
 

Amarraba la vida...




Amarraba la vida como si fuera su esclava
con sed de su propia sangre,
y lleno de vacío, 
la estrechaba en su anhelo.

Tan sólo un cadáver
sentía en su enajenada piel.
Tronaba el silencio en sus oídos.
Apenas una sombra se posaba en sus manos.

Trágica exaltación de un destierro
al que orgullosamente pertenecía.
Lápida de arena
donde escribió su nombre.

El viento borró en un instante
ese surco tembloroso en el ocre suelo,
y en su remolino
trazó un extraño signo.

Amarraba la vida como amante despectivo
celoso de su supervivencia
en el tiznado claroscuro
de su frágil cordura.

Lujuría de una humillada reliquia
que arañaba aquel odio
perfumando sus garras,
desarmando la furia de su coraza.

Descifró los renglones de su inocencia
vieja fábula que delirante vertía
un bautismo de sombras
en la consigna de su destino.

El sudor de su frente
resbaló por su mejilla,
y como última apuesta al perdón
atrajo la oculta lágrima de un  tiempo perverso.

 
15.07.2012 
Virginia F.A.
            

La alambrada de la melancolía...




La alambrada de la melancolía
se transmuta sobre mi piel
en liviano terciopelo...

Porque la amé y comprendí su herida,
porque la llevé en los dias grises
como un vestido de fiesta.

Ella me contó verdades, nunca mentiras.
Ella me desveló el dintel de las grutas
de los ojos que me contemplaban.

Mostró aquel brillo de júbilo y lágrimas
que armonizaba el desconcierto
de su deriva en la umbría.

Su fría mano se hizo ardiente en mi mano,
mientras se abandonaba sumisa
al amor de su secreto.

Protegió la infancia que sonreía
en remolinos a mi alrededor,
carrusel que el temor ignoraba.

Trazó su símbolo en la arena
cuando la ola se acercaba lentamente,
para después, perderse en la mar.

Compañera de las noches insomnes,
siempre atenta a los silencios,
acariciando escondidos llantos.

*********** 

...Su aliento en mi aliento tiembla,
su silueta se acomoda en mi cuerpo,
siempre que mi voz pronuncia su nombre.

14.07.2012 
Virginia F.A.



sábado, 7 de julio de 2012

EL CORAZON DE NADIE





Apenas una sombra en el pórtico abandonado,
un trazo sinuoso como un interrogante;
delgada como mojada pluma...
lindando con la convulsión de la vida.

Unos ojos humillados mirando al suelo,
breve consuelo que le ampara
al contemplar las gotas de lluvia en la acera,
escuchando abstraído su música.

Extiende su débil mano ante el transeunte,
tres monedas tocan su palma,
el hambre suspira y su brazo tiembla...
caen las monedas rodando en los adoquines.

La noche extiende su capa con inercia
con un oscuro presagio en su cuenco.
Un golpe seco, un chirrido ambulante;
la sangre riega el pavimento en tres tenues trazos.

Y allá, en la soledad de una esquina,
la agonía abrasa al frío invierno.
La muerte saluda al amanecer de niebla
embozada en misericordiosa quietud.

Tres monedas...
Todavía permanecen,
mudos testigos
entre las grietas del empedrado
de la vieja calle que ensaya su lápida,
mientras , copos de ligera nieve limpian
la roja huella de aquel destino.

Virginia F.A.
07.07.2012