miércoles, 13 de marzo de 2013

Equivocaba la inocencia...





 Equivocaba la inocencia
con un yermo mantra en su voz.
Las manos resquebrajándose
como enloquecidas amapolas.

Buscando  huracanes
de un quemante cierzo,
para perderse en las hebras
de su cabello enmarañado.

El delirio venció como mellado filo
en una caricia de fuego,
en un beso mordido
en el plagio de su desnudez...

Novicia en el altar de un gemido
censurada por sombras chinescas,
rasgó sus venas lentamente
en la borrosa altivez de su escudo.

Extiende su ritual en una huída
que le amarra entre cadenas.
Lamen la humedad de su fría piel,
como túnica de negra nieve.

Entorna su mirada sin oriente
clavándola en la faz de la ceguera;
sierva del amor de la muerte,
tiznando el esbozo de una sonrisa...

Equivocaba la inocencia
en el abrazo del crepúsculo,
disimulando una ancestral victoria
en el poder de su cuenco vacío.


03.2013

    Virginia F.A.              


jueves, 21 de febrero de 2013

...el amanecer se sintió crepúsculo




Su túnica se arrastraba sobre el carril
de aquellas vías casi abandonadas...
Los pies descalzos,
los ojos cubiertos por un velo
y las manos en cruz.
 
Un ligero carmín en los labios,
camuflaje de escondidas lágrimas,
las violetas pintadas
en la palma de su mano
simulando aromas de incienso.
 
Y comenzó al bailar aquel vals
ceñida por una espesa bruma
serpenteando sobre su cintura;
los violines rasgaban sus cuerdas
vertiginosamente abstraídos.
 
Una batuta invisible se agitó en el aire
mientras el amanecer
se sintió crepúsculo,
los timbales sonaron al unísono
en un alargado acorde final ...
 
Quedó como un eco alejándose
el monótono sonido del tranvía.
 
18.02.2013
 
     Virginia F.A.        
 

sábado, 2 de febrero de 2013

SOLEDAD

August Brömse





                                                

Como la cúpula de un arcaico templo
me ofreces la levedad de tu morada,
caricia de huidiza madre
donde el hielo esconde volcanes.

Con tu savia de silencios
voy nutriendo grietas de la vida ,
aquellas que el cincel de un amor
quiso horadar para su permanencia.

Apuro la última gota de la fuente
que se agota en el abrevadero
de un recóndito camino
coronado de asilvestrada siembra.

Los arbustos me protegen
de la sombra de mi propio desazón;
y su tatuaje en mi cuerpo
no deja que el sopor me domine.

Abandoné el hogar y las cadenas
que ataban mis pies ,
pero quedan las argollas
alrededor de mis manos...

Las marcas de mis dientes permanecen
como huella de aquella voluntad en el hierro,
brillan a la luz de la luna,
y leo en sus trazos mi propio destino.

Soledad, amante perversa que mueres
sobre mi aliento en el caudal de un beso
que nunca llega al fondo de mi boca,
aunque hierve su olor en mis entrañas.

Tu imágen se apoderó de aquel rostro
que ya no puede acariciar mi deseo,
y congela su sonrisa al contemplar
mi cuerpo desnudo mientras dormito.

Me siento seducida por la ausencia
mientras el sudor empapa mis cabellos,
y convulsivamente la fiebre
 domina con ardiente abrazo.

Un rescoldo en mi atávico pesar
palpa mil piel con la evocación de sus dedos...
y el taciturno guardián de la memoria
me doblega en el bucle de su espejismo.

02.02.2013

  Virginia F.A.                


viernes, 18 de enero de 2013

A destiempo ...

LEON  VYCZOLKOWSKI


A destiempo de ella misma
aplacada en la alambrada
con camuflaje de violetas;

retándose entre llamaradas
de costras de sangre en su cuerpo,
 a una enmascarada sonrisa.

Hace suyo el viandante que huye,
vástago de un instante de amor   
que le sedujo en la idolatría
del armazón de un delirio.

Se consume en la luz que brilla
indeleble, ajena al fango que avanza
desde la culpa que usurpa su tiempo.

Solamente es esclava en los jirones
que adornan su desnudez,
en la piel que ya no le pertenece.

Ya inerte se inclina ante aquellos pies,
siendo su pertenencia en la cavidad
del eco de un grito ya consumado,
donde nada más abraza el vacío.

La muerte le limpió huellas de sombras
dejándole tan sólo un lienzo
desde el cielo estrellado.

Será ella quien se reconozca al pasar,
quien se incline tras de un breve saludo,
y guarde el eterno secreto del seísmo.

Un nuevo amanecer se dibuja
en su propio tatuaje indolentemente;
ajeno a los tejados que ilumina
y al reloj que torpemente le bautiza.

18.01.2013

    Virginia F.A.

    
         

lunes, 14 de enero de 2013

IN EXTREMIS






...Desliza sus dedos sobre
la blanca sábana,
húmedos como el rocío.

buscando quizás
en su ermitaño temblor
el litoral de sus recuerdos;

el tiempo los ha embalsamado
en un frío de mármol,
singular retablo de una vida.

El arco de cada pliegue
atesora un semblante
como lumbre que se apaga.

Y una sonrisa se insinúa  
en el perfil de sus labios
que sólo ella percibe.

La estancia, amable,
le contempla en silencio
con su olor enjabonado.

Un beso al azar,
una caricia furtiva, robada
al desdén de la despedida.

Le tiembla el rumor del alma,
ramaje que se extiende
en su fugaz letanía.

Los dioses van peinando
sus frágiles cabellos...
con un soplo de ausencias.

La respiración se distrae
sollozando aquella melodía
que nunca dejó de cantar.

Cárdeno, el atardecer,
se filtra por la ventana
entre sinuosos nimbos.

*******

...Está ya dormida.
Sólo dormida de sí misma
sin sueño del que despertar.

Sus párpados cuentan historias
mientras el aire deshace su ritmo
en los pliegues de las sábanas.

El cercano amanecer asoma
sin un ritual que le ondee
y tras el caliz de la vidriera

se filtra sigiloso
dibujando un azulado cerco
en el lirio de sus manos.
     

14.01.2013

 Virginia F.A.