viernes, 18 de enero de 2013

A destiempo ...

LEON  VYCZOLKOWSKI


A destiempo de ella misma
aplacada en la alambrada
con camuflaje de violetas;

retándose entre llamaradas
de costras de sangre en su cuerpo,
 a una enmascarada sonrisa.

Hace suyo el viandante que huye,
vástago de un instante de amor   
que le sedujo en la idolatría
del armazón de un delirio.

Se consume en la luz que brilla
indeleble, ajena al fango que avanza
desde la culpa que usurpa su tiempo.

Solamente es esclava en los jirones
que adornan su desnudez,
en la piel que ya no le pertenece.

Ya inerte se inclina ante aquellos pies,
siendo su pertenencia en la cavidad
del eco de un grito ya consumado,
donde nada más abraza el vacío.

La muerte le limpió huellas de sombras
dejándole tan sólo un lienzo
desde el cielo estrellado.

Será ella quien se reconozca al pasar,
quien se incline tras de un breve saludo,
y guarde el eterno secreto del seísmo.

Un nuevo amanecer se dibuja
en su propio tatuaje indolentemente;
ajeno a los tejados que ilumina
y al reloj que torpemente le bautiza.

18.01.2013

    Virginia F.A.

    
         

lunes, 14 de enero de 2013

IN EXTREMIS






...Desliza sus dedos sobre
la blanca sábana,
húmedos como el rocío.

buscando quizás
en su ermitaño temblor
el litoral de sus recuerdos;

el tiempo los ha embalsamado
en un frío de mármol,
singular retablo de una vida.

El arco de cada pliegue
atesora un semblante
como lumbre que se apaga.

Y una sonrisa se insinúa  
en el perfil de sus labios
que sólo ella percibe.

La estancia, amable,
le contempla en silencio
con su olor enjabonado.

Un beso al azar,
una caricia furtiva, robada
al desdén de la despedida.

Le tiembla el rumor del alma,
ramaje que se extiende
en su fugaz letanía.

Los dioses van peinando
sus frágiles cabellos...
con un soplo de ausencias.

La respiración se distrae
sollozando aquella melodía
que nunca dejó de cantar.

Cárdeno, el atardecer,
se filtra por la ventana
entre sinuosos nimbos.

*******

...Está ya dormida.
Sólo dormida de sí misma
sin sueño del que despertar.

Sus párpados cuentan historias
mientras el aire deshace su ritmo
en los pliegues de las sábanas.

El cercano amanecer asoma
sin un ritual que le ondee
y tras el caliz de la vidriera

se filtra sigiloso
dibujando un azulado cerco
en el lirio de sus manos.
     

14.01.2013

 Virginia F.A.



            

lunes, 7 de enero de 2013

DESHAZME...





Amor... deshazme en vendavales,
en mareas sin playas donde fundirse,
en claroscuros enmudecidos al atardecer,
con la nostalgia silenciosa en mi boca
sedienta de besos que no concluyen,
que se aíslan en su propia intrepidez.


Cuando el sudor tiembla en mi piel
en un caleidoscopio de velados contornos,
a la deriva del deseo,
en su inerte fugacidad...
Insaciable sobre mi frente enfrías tu furia;
me hiciste poderosa en la antesala
conciliando el adiós  y el retorno ,
en el oculto caudal de tu  complacencia.


Se derrama el prohibitivo licor sobre la arena,
fundido en el salitre de la ola que le ondula.
Y el sueño sucumbe en su pertenencia,
juglar de una seducción apenas esbozada.


Afirmo un pacto con la soledad que testifica
pero en su afonía no consigue pronunciarse,
y en su espejismo 
desorganiza su rúbrica,
un páramo que hierve bajo e hielo.


Amor... clava tu filo  en mi pecho  
a fuego  tallado por la fragua de tu aliento,
deja que brote mi sangre y me derrame
desde ella hacia tí en lenta agonía...
en el crescendo de un placer 
que intermitentemente convulsiona,
desde el dolor al éxtasis,
hoy que el azar nos ha convidado
en la gentil disonancia de su juego.


06.01.2013

       Virginia F.A.    
      

martes, 4 de diciembre de 2012

CON LOS OJOS ENTORNADOS




Demando mi propia inexistencia
al sueño que teje olvidos.

*******

Me deslizaré por senderos sin rumbo
hasta anochecer en mi memoria ,
con su cadena apenas remendada 
en el cobertor que la niebla le ofrece.


¿Qué duende escondido amontona
las hojas secas a mi alrededor ?
Aquella niña que desde el espejo
miraba incrédula el censo de la vida.


Se vistió temprano con el sesgo del ocaso,
en una nube de polvo que arremolinó el viento 
junto al abrupto dintel de su albergue
cuando el cansancio enrojeció su llamada. 


¿A quién buscaba?   ¿ A quién llamaba ? 
El eco de su voz siempre le envolvía
en el prefacio de una monótona cantinela
acompasada por el campanil de la ermita.


El viandante de la muerte tocó su hombro,
le saludó en otro idioma con una sonrisa,
una débil despedida, en la escalinata ...
junto a una flor marchita, regalada al azar.


Con los ojos entornados, su infancia
se detuvo en la ligereza de lo ilusorio;
con la verdad cincelada en el barro,
exiliada entre renglones nunca escritos.


...Hoy la nieve acomoda los espacios,
internaliza lo insumiso en su lento vaivén;
frío que arde entre los bordes de un alma
que fué naciendo lentamente en el tiempo.


Al asomarse , casi cumplida su tarea
el latido de la existencia ya no puede seguirla.
Rebosada por su explendor se abrasa
y su noviciado se extingue sin ceremonia.


12.2012

Virginia F.A.       



martes, 20 de noviembre de 2012

Nuevamente cae...

Federico Bebber















Nuevamente cae sobre sus párpados
el invisible velo de la melancolía,
balanceándose sobre un péndulo que marca los minutos
en un antiguo reloj colgado en la pared. 
Acurrucada en la estela que desprende,
no pregunta por qué aparece de improviso. 

Con inercia se entrega a la sutil dictadura;
amante seducida y despechada
mientras es poséida en su ebriedad. 
Una milenaria droga penetra en su boca,
lame sus sentidos con ácida adormidera,
que penetra en su piel voluptuosamente,pero sin alma.

El seísmo de un violento placer
agita su desgarro ,
fantasía que nutre rendijas culpables
de su alargado y perturbador gemido.


***

El censor marca con sus nudillos la puerta
que chirría cuando con violencia se abre...
Su ceño confuso entre demonios y dioses
se excita , se derrama estéril en el suelo
vencido por el aguijón del deseo.


Dolor y gozo se funden en ella,
 en un gesto donde la voluntad se rinde,
 le conmueven  en ancestral ternura;
y en el delirio del licor no apurado
se acerca acariciando 
 el llanto de fuego de aquellas mejillas ,
y las bebe insaciablemente hasta fundirse
en el cenit de un abrazo incandescente.


El viento del sur embalsama el atardecer
en un dormitar donde el aire es tan denso
que los dedos pueden rasgar su tejido.

11.2012
    Virginia F.A.